Entrevistamos a David Gómez

2 de octubre de 20267 min de lecturaComunicación
David Gómez (Cádiz 1977)

David Gómez, guardia civil destinado en Ceuta, relata cómo se vivió la entrada masiva del 30 de julio en el Tarajal: la información previa sobre miles de personas al otro lado de la frontera, la falta de medios y una ciudad que sigue desbordada semanas después. Reclama más personal, material renovado y que la profesión se reconozca como de riesgo.

 

1.Usted mismo estaba en el paso fronterizo el día antes de la entrada masiva y ya sabía por compañeros y por chavales de Ceuta que había miles de personas esperando al otro lado, y el refuerzo real llegó a apenas 100 efectivos entre Guardia Civil y Policía frente a una entrada de decenas de miles de personas. ¿Cree que esa información llegó a tiempo a quienes debían tomar decisiones y qué se hizo con esos avisos?

 

Dudo mucho que esa información no llegara a los responsables de tomar decisiones. Sería desmerecer el trabajo de los servicios de inteligencia. Además, llevaban varios días, antes de la entrada masiva, entrando en territorio español cientos de personas a nado y a través del espigón cada día. Desde luego, si yo, que soy un simple guardia civil, escucho que hay varios miles de personas en Marruecos esperando pasar, sería preocupante que nuestros gobernantes no tuvieran constancia de ello.

 

2. Desde JUCIL venimos denunciando la falta de medios materiales y personales en el operativo del Tarajal y en la Guardia Civil en general. Desde su experiencia directa en el Tarajal, ¿con qué recursos contaba realmente ese día y qué le hubiera hecho falta? ¿Qué cree usted que habría sido necesario para afrontar aquella situación con mayores garantías?

 

Pues hubiera hecho falta que escucharan nuestras reclamaciones tras la anterior entrada masiva de personas en 2021. Incluso antes de ello, reclamamos que hacían falta unos 200 guardias civiles más solo en Ceuta. El material es insuficiente: vehículos en mal estado y viejos, embarcaciones viejas (e incluso las nuevas con entradas de agua, averías y defectos preocupantes).

 

El único personal de refuerzo permanente fue la creación, pocos meses antes, de una USECIC que fue solicitada por JUCIL Ceuta debido a la preocupante falta de personal y viendo que no se reforzaban las plantillas. En una situación como la sucedida no se puede hacer uso de material antidisturbios en ningún momento: la prioridad es el rescate de las personas que ponen en riesgo su vida echándose al mar.

 

3. En las dos primeras semanas tras la invasión, la gente deambulaba por las calles sin agua ni comida durante horas antes de que llegara cualquier ayuda. ¿Qué fue lo que más le costó ver en esos primeros días, al margen de las cifras y los refuerzos?

 

Es difícil explicar con palabras algo así. Creo que no es siquiera comparable con lo que pasó en 2021 y la entrada de unas 15.000 personas de la misma forma. Muchas personas deambulando sin rumbo, sin saber qué hacer ni adónde ir, algunos en condiciones realmente preocupantes. Al principio, la misma gente de Ceuta ayudó a alimentar a esas personas, pero quizás fue parte del problema y puede que se convirtiera en un efecto llamada que, sumado a la legalización anunciada de inmigrantes en España, hiciera que más personas se animaran a pasar a Ceuta a costa de arriesgar sus propias vidas. Recuerdo que más de 100 personas fallecieron ahogadas esos días.

 

Por otra parte, estas personas tenían que hacer sus necesidades y, por falta de sitios adecuados, lo hacían en cualquier parte, lo que provocaba un hedor y unas condiciones de insalubridad preocupantes. El olor a heces y orín era insoportable.

 

No hay que olvidar decir que la delincuencia aumentó significativamente. Pocos días después se tuvo constancia de agresiones sexuales, peleas, navajazos, robos, etc. Como ya dijimos, al no haber control alguno de la población que entró a la fuerza en nuestro país, obviamente entraron personas con antecedentes. Casualmente, coincidió con la celebración del Trono del rey de Marruecos, en la cual el rey indulta a cientos de delincuentes y los deja en libertad, lo cual hace más que probable que muchos de ellos aprovecharan la multitud y entraran sin ningún tipo de control.

 

4.Hoy,  ¿hay algún cambio real en el día a día de Ceuta desde aquel 30 de julio, o la situación sigue igual?

 

La situación no ha cambiado mucho. Es verdad que hay mucha gente que ha retornado voluntariamente a Marruecos viendo que no sirve de nada estar en Ceuta, pero siguen siendo muchos miles los que permanecen en Ceuta.

 

La delincuencia ha aumentado significativamente, lo cual nos preocupa mucho, pero sobre todo nos preocupa no poder dar la seguridad que merecen nuestros ciudadanos. Ceuta está tomada por el Ejército y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y aun así los delitos han aumentado. Las llamadas al 112 han aumentado más de un 500%. Por tanto, necesitamos soluciones urgentes: no solo crear campamentos de inmigrantes, sino repatriar urgentemente a todos los que se puedan porque Ceuta está desbordada. Hay zonas y playas totalmente abarrotadas de inmigrantes, los cuales han montado chabolas donde les parece oportuno.

 

5.Este caso deja claro el riesgo que asumen los agentes destinados a este tipo de operativos. ¿Qué debería reforzar la Guardia Civil, en formación o en recursos, para que ustedes afronten estos servicios con más garantías? ¿Y qué es lo que sí destacan de cómo están hoy?

 

Aunque el riesgo es parte de nuestro trabajo, el Gobierno debe tratar de proteger a sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Llevamos años pidiendo que nuestra profesión se reconozca como «profesión de riesgo», pero el Gobierno y sus socios lo rechazan constantemente. Otra forma de protegernos es darnos autoridad con reformas legales que hagan que no salga «gratis» agredir a cualquier guardia civil o policía. No tenemos pistolas Taser ni adiestramiento para hacer uso de ellas. La formación de defensa personal dura solo unos días (entre 2 y 4) al año, lo cual no sirve de mucho.

 

A día de hoy el refuerzo no permanente de personal sigue siendo muy necesario. El problema es el día que ese personal deje de venir y volvamos a las carencias de personal habituales; desde Marruecos ya saben lo fácil que es entrar a través de nuestra frontera. Las embarcaciones hay que renovarlas y reparar las averiadas; no deberían salir al mar con defectos tan preocupantes como entradas de agua, y sí lo hacen. Hace falta una renovación de la flota de vehículos y un mantenimiento permanente para no quedarnos sin vehículos por acumulación de reparaciones, así como dotar de medios antidisturbios y autorizar su uso con unos protocolos claros de actuación legalmente establecidos, los cuales nunca hemos tenido. Y por último, el refuerzo de personal que llevamos tantos años pidiendo: 200 guardias civiles de refuerzo permanente.

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