Newsletter _ «Me gustaría jubilarme en una Guardia Civil donde se respetan los turnos, el salario está equiparado y con un retiro digno»

8 de enero de 20245 min de lecturaSecretario Nacional Afiliaciones y Nuevas Tecnologías

Roberto Estrada lleva treinta años en la Guardia Civil. Recuerda sin dudar la fecha de
su entrada” “fue el 9 de septiembre de 1993” responde sin la menor sombra de duda
en sus palabras. Y sabe bien dónde fue su primer destino como guardia civil eventual:
“En Herrera de Pisuerga, en Palencia, precisamente en el cuartel que estas navidades
ha tenido que ser desalojado porque el tejado se viene abajo”, recuerda el secretario
general de Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) en Asturias.

Estrada es asturiano, de Mieres, pero en su periplo profesional ha recorrido
numerosos rincones de España. “Mi primer destino ya como guardia civil profesional
fue en Siera y en Benasque, en el prepirineo aragonés. “Estuve destinado allí hasta el
año 1998 como guardia en el servicio rural”, cuenta. Y narra los momentos más duros,
como cuando participó en el rescate de las víctimas del camping de Biescas, donde una
riada acabó con la vida de 87 personas en agosto de 1996.

En 1998 decidió hacer el curso para incorporarse a la Agrupación de Tráfico donde
comenzó su trabajo en el año 1999 en un nuevo destino: Miranda de Ebro. Con un
cuartel situado a escasos kilómetros del límite con el País Vasco y con la pesadilla del
terrorismo de ETA todavía vivo, esa estancia tuvo sus momentos complicados y
también conoció entonces “como muchos compañeros de la Policía Vasca residían
entonces en Miranda de Ebro” explica. La localidad del norte de Burgos fue su destino
hasta 2003 y de nuevo, otro rincón de la geografía española: Burela, un municipio
cercano a Vigo, en la costa gallega. “Estuve allí hasta el año 2007, cuando regresé a
Mieres, a mi casa”, afirma. Fueron diez años antes de tomar de nuevo el camino a un
nuevo puesto, en este caso al Destacamento de Oviedo, donde ha permanecido desde
el 2017 hasta el 2021. “Desde entonces, y ahora, soy cabo primero en el sector de
Tráfico de Asturias”, nos cuenta.

El momento más duro

En su actividad como guardia civil ha tenido momentos complicados, sobre todo
recuerda las últimas manifestaciones de los mineros en su comarca natal del Mieres, en
los estertores de la minería del carbón en España. Pero, sobre todo, le vuelven las
lágrimas cuando recuerda cómo perdió la vida el año pasado su compañero Dámaso
Guillén, de 49 años, quien el 1 de abril de 2023 no dudó en interponer su moto y su
propio cuerpo para evitar que un vehículo, en alocada carrera, arrollara a los
integrantes de una vuelta ciclista en la que Roberto y Dámaso, con otros 9
compañeros, se ocupaban de la seguridad. El conductor, de 28 años, huía en un
automóvil robado después de haber causado lesiones con un hacha a varios vecinos de la localidad de Beifar. “Ha sido posiblemente el momento más duro de mi vida. Ver a
Dámaso, cuyo cuerpo salió disparado por los aires me ha marcado con seguridad para
toda la vida”, reconoce Roberto.

Apasionado del asociacionismo

Roberto Estrada, quien ha recibido durante su larga carrera profesional numerosas
felicitaciones y medallas por el desarrollo de su labor se incorporó a la asociación
profesional JUCIL en el año 2019. “Fui primero vocal de Asturias y luego, dos años más
tarde, ocupé la secretaría general de la asociación en el Principado”, dice. En estos
últimos años he dispuesto de más tiempo, porque mi esposa tiene su trabajo, los
chicos ya son mayores y personalmente vivo a escasa distancia de la Comandancia, así que tengo más tiempo y siempre he tenido dos pasiones: la hostelería, de la que ya he decidido separarme, y el asociacionismo, porque me gusta la defensa de los derechos de los trabajadores”, asegura. “JUCIL funciona muy bien aquí en Asturias, donde
estamos centrados en la defensa de los compañeros que así lo reclaman. Contamos
con unos seiscientos asociados en una comandancia unificada de algo más de 2.000
guardias civiles. De manera que somos la asociación mayoritaria en Asturias”, afirma Estrada. “Siempre he tenido espíritu batallador y me parece un triunfo haber traído la asociación hasta donde hoy está. Ahora, en Asturias contamos con cuatro secretarías y
además tres vocales en representación de todos los asociados”, cuenta. “Es
satisfactorio comprobar cómo los compañeros aprecian nuestro trabajo en su favor”,
añade.
A sus 51 años, Roberto Estrada todavía se ve con ímpetu para que el trabajo asociativo
logre numerosas mejoras en la vida laboral y social de los guardias civiles. “No sé si yo
llegaré a conocerlo, espero desde luego que sí, pero me gustaría que, en el futuro,
después de 31 años en esta ‘empresa’, los guardias civiles nos podamos retirar con una
jubilación digna, conozcamos una normativa que establezca unos turnos de trabajo
similares al del resto de empleados públicos y contemos con un salario equiparado al
que reciben otras policías autonómicas y locales. Ese es mi objetivo”, responde
convencido.

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