La asociación profesional recuerda que utilizará todas las herramientas jurídicas a su alcance, tal y como ha venido haciendo, para la defensa de las competencias en todos los territorios, incluida Euskadi. Exige respeto a la clase política para los agentes destinados, porque cuestionar su presencia supone despreciar el trabajo diario en funciones críticas y el sacrificio de quienes dieron su vida por la libertad de todos los ciudadanos.
29 de agosto de 2026.- JUCIL utilizará todas las herramientas jurídicas a su alcance en la defensa de las competencias en todos los territorios, incluida Euskadi. La asociación profesional considera que las últimas declaraciones emitidas por miembros del PNV en el inicio del curso político son “una irresponsabilidad”, ya que la presencia del Instituto Armado aquí es “esencial”.
En este sentido, la asociación profesional de la Guardia Civil manifiesta su firme respaldo a los guardias civiles que prestan servicio en el País Vasco-. Los compañeros allí destinados cumplen funciones legales, necesarias y plenamente vigentes, con profesionalidad, discreción y vocación de servicio.
Para JUCIL, cuestionar la presencia de la Guardia Civil en el País Vasco supone ignorar que sus competencias no son una concesión política, sino responsabilidades legalmente atribuidas al Estado para proteger al conjunto de los ciudadanos. Así, no aceptará que decisiones adoptadas sin transparencia ni diálogo vacíen progresivamente de funciones al Cuerpo o lo conviertan en una presencia meramente testimonial.
Ante estos intentos, la asociación recuerda que ya ha acudido a los tribunales frente a la cesión de funciones en los puertos vascos y seguirá utilizando todos los instrumentos legales para defender cada competencia, cada unidad y cada puesto de trabajo de la Guardia Civil en Euskadi.
La Guardia Civil desarrolla en Euskadi cometidos esenciales relacionados, entre otros ámbitos, con armas y explosivos, el resguardo fiscal, la lucha contra el contrabando, la delincuencia organizada y las funciones de carácter supracomunitario. Presentar a estos profesionales como innecesarios desconoce la realidad de su trabajo y desmerece injustamente a quienes sirven a la sociedad vasca cada día.
JUCIL rechaza que se utilice a los guardias civiles como argumento coyuntural. España necesita más coordinación y respeto entre sus cuerpos policiales, no discursos que enfrenten a servidores públicos que comparten una misma finalidad: proteger derechos, libertades y seguridad. La respuesta a las necesidades de Ceuta, Andalucía o cualquier otro territorio debe ser dotar adecuadamente las plantillas y los medios, no debilitar la seguridad en otra parte de España.
Desde su fundación en 1844, la Guardia Civil ha construido un prestigio reconocido por generaciones de ciudadanos gracias a su cercanía, disciplina, sacrificio y capacidad para estar donde se la necesita. Su historia en Euskadi incluye también el recuerdo de los compañeros asesinados por el terrorismo y el sufrimiento de sus familias. Esa memoria exige respeto, serenidad y reconocimiento institucional.
La Guardia Civil no está en el País Vasco de paso: forma parte de su historia y de la defensa de sus libertades. Durante los años en los que ETA asesinaba, amenazaba y pretendía imponer el miedo, los guardias civiles permanecieron en primera línea y pagaron con su sangre su compromiso con la ciudadanía y con la democracia. Doscientos doce guardias civiles fueron asesinados por ETA, mientras miles de compañeros y familias soportaron amenazas, persecución y desarraigo. Su sacrificio fue decisivo para derrotar al terrorismo y constituye una deuda moral que impide aceptar que hoy se presente al Cuerpo como innecesario o prescindible. La Guardia Civil permaneció cuando hacerlo costaba la vida, y JUCIL defenderá que permanezca ahora con todas sus competencias, efectivos y medios.



